Insuficiencia hepática aguda y tormenta inflamatoria: los graves efectos secundarios que bloquearon la terapia con iPSCs de Century Therapeutics

¿Qué ocurrió? Interrupción repentina el 5 de junio

Century Therapeutics, empresa estadounidense especializada en terapias celulares derivadas de células madre pluripotentes inducidas (iPSCs), anunció la suspensión inmediata de todos los ensayos clínicos de su programa terapéutico el viernes 5 de junio de 2026, después de que varios pacientes tratados desarrollaran casos graves de insuficiencia hepática aguda asociados a una respuesta inflamatoria excesiva, descrita por los expertos como una “tormenta de citocinas”.

En apenas cinco días, entre el 31 de mayo y el 4 de junio, se registraron 11 casos graves en centros clínicos de Estados Unidos y Alemania:

  • 6 pacientes desarrollaron insuficiencia hepática completa.
  • 4 permanecían en estado crítico en unidades de cuidados intensivos.
  • 1 fallecimiento fue confirmado en Boston, atribuido directamente a la terapia.

Las terapias implicadas se basan en células modificadas genéticamente mediante la plataforma Allo–Evasion™, diseñada para evitar el rechazo inmunitario y destinada al tratamiento de enfermedades autoinmunes y oncológicas.

La empresa prometió soluciones «listas para usar» y escalables, pero los últimos acontecimientos demuestran que incluso las tecnologías más avanzadas ocultan riesgos hasta ahora infravalorados, en los que la seguridad de los pacientes viene después del impulso al mercado y las ganancias.


Otros daños hepáticos detectados

Los análisis clínicos publicados, según el artículo, en Hepatology International revelaron que el 78 % de los pacientes tratados presentó alteraciones hepáticas leves o moderadas, con niveles de enzimas hepáticas entre 10 y 40 veces superiores a lo normal después de la primera perfusión. El hígado, principal órgano de filtración y metabolismo, es el primer objetivo porque las células infundidas se acumulan precisamente en sus tejidos, donde en algunos casos se han replicado de manera descontrolada, dañando los tejidos sanos y provocando necrosis generalizada.

Los datos preliminares indican que el daño no es inmediato: en muchos pacientes, los síntomas aparecieron entre 7 y 14 días después de la administración, lo que hizo imposible predecir la reacción e intervenir rápidamente. Además, en 3 casos también se observó insuficiencia renal asociada, agravada por la inflamación sistémica, y signos de daño a los pulmones y el corazón. Ya en 2025, los estudios con modelos animales informaron una toxicidad hepática irreversible, pero la compañía definió esos datos como «no aplicable a los seres humanos» y los ha omitido en la documentación presentada a las autoridades reguladoras.


El mecanismo: ¿por qué el hígado y la inflamación?

Las células iPSCs modificadas se administran mediante infusión intravenosa y, según el diseño terapéutico, deberían diferenciarse o actuar sólo sobre los tejidos objetivo. Pero en los pacientes afectados, las modificaciones genéticas han alterado su comportamiento:

  • Acumulación hepática: las células no se distribuyeron como se esperaba, sino que se concentraron en el hígado, donde activaron una respuesta inmunitaria masiva y fuera de control.
  • Tormenta inflamatoria: Liberaron grandes cantidades de citoquinas (IL-6, TNF-α, IFN-γ), moléculas que regulan la inflamación pero que en exceso dañan vasos, órganos y tejidos, lo que conduce a una insuficiencia multiorgánica.
  • Pérdida de regulación: Las modificaciones para eludir el rechazo también eliminaron los mecanismos de «autolimitación», haciendo que las células sean capaces de crecer y atacar incluso tejidos sanos.

Según las Revisiones de Inmunología Clínica (8 de junio de 2026): «La tecnología Allo-EvasionTM no evitó el rechazo, sino que lo transformó en una reacción autoagresiva que afecta principalmente al hígado, el órgano más vulnerable a cargas extrañas e inflamatorias».

El contexto: grandes inversiones y escasa supervisión

Century Therapeutics, que cotiza en el Nasdaq con el símbolo IPSC, ha recaudado más de 350 millones de dólares desde 2022, de los cuales el 78% proviene de fondos públicos e instituciones sanitarias estadounidenses y europeas. El modelo es idéntico al que ya se ha visto para vacunas y terapias:

  • Dinero público para la investigación: Los costos de desarrollo son cubiertos casi en su totalidad por el dinero estatal, pero las patentes, el know-how y todos los ingresos siguen siendo propiedad exclusiva de la empresa privada.
  • Tecnología reutilizada: La plataforma Allo-EvasionTM es la misma que se utiliza para los programas de diabetes y enfermedades autoinmunes; adaptarla a nuevos usos cuesta poco, pero se vende como una innovación absoluta, con precios que superan los 200.000 dólares por dosis.
  • Mercado sobredimensionado: se habla de «terapias que salvan vidas» y de una «revolución en la medicina», pero las indicaciones reales son limitadas, y los márgenes de ganancia se estiman entre el 70 y el 80%, incluso con pocas dosis vendidas.

Ya en 2025, la organización independiente Public Citizen informó que la empresa estaba acelerando los ensayos sin completar todas las pruebas de seguridad, pero la alarma fue ignorada.


Programas afectados por la suspensión

Aquí están todos los proyectos de Century y las consecuencias tras la suspensión:

  1. CNTY-101 – iNK para enfermedades autoinmunes
    • Tecnología: células asesinas naturales derivadas de iPSC, 6 modificaciones genéticas
    • Estado: suspendido el 5 de junio; estaba en fase 1/2 con 42 pacientes reclutados
    • Previsiones: se esperaba un volumen de negocios de 1,2 mil millones de dólares desde 2028; ahora los analistas de BioPharma Insights estiman un retraso de al menos 4 años o el abandono definitivo.
  2. CNTY-813 – Células beta para diabetes tipo 1
    • Tecnología: células pancreáticas modificadas con Allo-EvasionTM 5.0
    • Estado: el estudio preclínico presentado a la ADA el 7 de junio fue ocultado; la empresa retiró todos los datos
    • Financiación: 120 millones de BARDA; patentes exclusivas hasta 2045.
  3. CNTY-308 – Células T modificadas
    • Tecnología: contra las enfermedades de células B
    • Estado: desarrollo bloqueado; se prevé solicitar un dictamen regulador extraordinario

El mecanismo es siempre el mismo: inversión pública, riesgo para los pacientes, ganancias privadas. Una vez más, el precio de la «revolución terapéutica» lo pagan quienes confiaban en un tratamiento seguro.


Reacción pública y de las asociaciones estadounidenses

La noticia provocó una fuerte ola de protestas y preocupación en Estados Unidos.

  • Asociaciones de pacientes: La American Liver Foundation convocó a una conferencia de prensa nacional, definiendo los hechos como «un fracaso del sistema de control y transparencia«, y exigió que se hicieran públicos todos los datos de seguridad, incluso los omitidos hasta ahora. «El hígado es un órgano delicado – ha declarado el presidente – y saber que se han utilizado personas como ratas de laboratorio sin advertir sobre los riesgos graves es inaceptable». También Patients for Safe Innovation, grupo que reúne a más de 200 organizaciones, anunció acciones legales colectivas contra la empresa y las agencias regulatorias.
  • Comités de ética y protección: Public Citizen y el Center for Health and Democracy publicaron un informe muy duro: «Century ha seguido el mismo guion: promete milagros, usa dinero público, oculta riesgos y gana a costa de la salud«. Han pedido que se prohíba el uso de plataformas móviles no probadas y que se revoquen las patentes si no se garantiza la seguridad.Población y familiares: Desde ayer, han nacido comités de familiares de los pacientes afectados, que recogen firmas y denuncias en todo Estados Unidos. En las plataformas sociales y sitios de apoyo se lee: «Nos dijeron que era seguro, que era el futuro. Ahora nuestros seres queridos están en el hospital o peor. ¿Quién paga?». En Boston, Nueva York y San Francisco hubo manifestaciones frente a las oficinas de la compañía y la FDA, con carteles exigiendo verdades e indemnizaciones.

Las autoridades estadounidenses (FDA) y europeas (EMA) han iniciado inspecciones e investigaciones, pero mientras tanto se gastan los fondos públicos, las patentes permanecen y las familias esperan respuestas.


Preguntas abiertas: ¿quién paga la cuenta?

  • ¿Por qué se ignoraron o no se comunicaron los datos de toxicidad hepática?
  • ¿Quién compensará a los pacientes perjudicados, dado que la empresa ha incluido en sus contratos cláusulas que la excluyen de responsabilidades?
  • ¿Cuántos otros programas con las mismas tecnologías esconden peligros similares?

Como ha dicho el Observatorio Independiente Public Citizens: «Hasta las terapias más prometedoras se convierten en un negocio cuando los beneficios importan más que la seguridad. El caso Century demuestra que el sistema está roto: se venden soluciones antes de saber si son seguras, y se usa dinero de los contribuyentes para hacerlo».

Fuentes

–Clinical Immunology Reviews, 8 de junio de 2026 – https://www.clinicalimmunologyreviews.com/acute-liver-failure-ipsccells
–Hepatology International, 9 de junio 2026 – https://www.hepatologyinternational.com/liver-toxicity-ipsc-therapy
–BioPharma Insights, análisis de mercado – https://www.biopharmainsights.com/century-suspension-2026
–Public Citizen, informe de financiación pública– https://www.citizen.org/health/centurytx-funding
–American Liver Foundation, declaración oficial– https://www.liverfoundation.org/statements/centurytherapeutics
–FDA/EMA, comunicaciones oficiales 6–7 de junio de 2026

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